Los sulfitos son derivados del azufre que se utilizan como aditivos conservantes de los alimentos.
Los sulfitos se añaden como aditivos a los alimentos procesados para:
Los sulfitos también se usan a veces para blanquear almidones de alimentos y para la producción de algunos materiales de embalaje, tales como el celofán.
Los sulfitos se emplean principalmente para la conservación de:
En el vino, los sulfitos se encuentran de forma natural a bajos niveles. Posteriormente se añaden más para su mejor conservación. Esta práctica se viene realizando desde hace siglos y su finalidad es inhibir bacterias y mohos, evitar la oxidación del vino y preservar el aroma y frescor, garantizando así su calidad. Un exceso de sulfitos en el vino también empeora su calidad, ya que pierde color y toma un olor picante y altera su sabor. También se utiliza como conservante en:
Los alimentos y las bebidas que contienen sulfitos en concentraciones de 10 mg/kg - 10mg/l o más, deben advertirlo en la etiqueta.
Al igual que los sulfitos también deben ser declarados en las etiquetas otros alimentos e ingredientes que se sabe que producen hipersensibilidad, como son los cereales que contienen gluten como trigo, centeno, cebada, avena, trigo, centeno, escanda e híbridos de cereales; crustáceos y derivados; huevo y ovoproductos; pescado y productos derivados; cacahuetes, soja y los productos de éstos; leche y productos lácteos (incluida la lactosa); las nueces y productos que los incluyan.
La mención a los sulfitos en la etiqueta puede encontrarse de diferentes maneras:
De esta manera, el etiquetado proporciona información al consumidor que le va a permitir elegir o evitar consumir alimentos que contengan sulfitos.
El hecho de que un aditivo tenga asignado un número E da garantías de que el aditivo ha pasado controles de seguridad y que ha sido aprobado para su uso en la Unión Europea.
Los sulfitos pueden causar problemas en personas sensibles (asmáticos) provocando asma, que se caracteriza por las dificultades respiratorias, respiración entrecortada, sibilancia (sonido que hace el aire al pasar por las vías respiratorias congestionadas) y tos.
En el organismo humano el sulfito ingerido con los alimentos es metabolizado por la enzima llamada sulfitooxidasa. En sujetos con actividad enzimática normal no existe ningún problema, pero en las personas con sensibilidad elevada a los sulfitos los niveles presentes en algunos alimentos son suficientes para producir reacciones perjudiciales, aunque el mecanismo preciso no está bien claro. La única medida en estos casos es evitar los alimentos y las bebidas que contengan sulfitos.
Los sulfitos no tienen efectos teratógenos ni cancerígenos, no representando ningún riesgo para la inmensa mayoría de la población a los niveles presentes en los alimentos.
Antes de que se autorice la comercialización de un aditivo se debe evaluar su seguridad, que consiste en estudiar su inocuidad y seguir un procedimiento de autorización.
La autorización de uso de un aditivo está sujeta a tres condiciones:
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